Una imagen borrosa inunda la escena.
Es una postal de una época que predice un final.
• I confesiones innecesarias
ELLA - Es cierto. Te até a las vías del tren, pero sabía perfectamente que ya no había trenes. Por eso no me preocupé.
También es cierto que infinidad de veces intenté asfixiarte en el baño, pero no pasó de ser otro más de los muchos intentos frustrados de enjabonarte en la ducha. Quién podía imaginarse que te ibas a morir de frío y no de un impacto brutal… ese que nunca sucedió.
Tal vez por eso no pude entenderte en tu insistencia cuando estábamos cerca de la casa. ¡Que tuviera cuidado con el perro!, me decías... Y yo como una estúpida miraba para abajo y preparaba la cartera para tirar el golpe.
Si me habré despertado en la noche obsesionada, buscando debajo de la cama o entre las sábanas esa quijada llena de dientes clavados en mi pierna...
Es cierto... no supe o no quise saber nunca que vínculo nos unía... no tuvo mayor importancia en ese momento. Me imagino que ahora menos, aunque yo intuyo que nos unía el espanto. Pero siempre me dio miedo decírtelo.
Nadie puede negar que todos los hechos, incluso los pensamientos, por más mínimos que sean, cambien el mundo. Es cierto que las cosas que no suceden también nos matan.
Esto ya lo he dicho antes...
ÉL - No es fácil ser un espécimen en vías de extinción.
Mientras vos pensabas en tu miedo , yo era el animalito en cautiverio. Uno de esos que hay que cuidar de todo y de todos, incluido de sí mismo.
ELLA - Está bien que yo siempre fui una apasionada por la literatura y vos un obsesionado del hambre a la orilla del camino. Pero todos los días repetir lugares comunes, a la larga se paga con sangre, o por lo menos con algo líquido.
También es cierto... soy un monstruito... creo que lo he sido desde siempre o por lo menos desde que me acuerdo.
ÉL - Un velociraptor atrapado en el cuerpo de una niña de 7 años.
ELLA - Creo que no quiero o no puedo ser otra.
No soy una insensible, no... En todo caso soy alguien que está obligada a vivir en su verdad.
Eso también lo he dicho antes...
ÉL - Ya lo sé. No es necesario que me expliqués nada. Sin embargo no hay nada superior a la sangre.
Nada.
Sacha Barrera Oro